La niña soy yo, no ella, ella es mi madre la que se tiene que ocupar de mi, la que puede estar loca pero tiene que saber cuando parar y cuando poner los pies en la tierra.
Yo también estoy enamorada asique esa excusa no me vale, porque aquí la serena y la centrada parezco yo, la que tiene que regañar y ocuparse de su hermano soy yo, la verdadera niña de 16 años que anda perdida.
Y solo quiero salir volver a ser esa niña en mi pequeño cuento y que la reina vuelva a su trono a mandar y a gobernar con serenidad y las ideas claras, que se acabe la tontería y las excusas que sepa comportarse y ejercer su papel.
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